lunes, 9 de febrero de 2015

La bicicleta, el comodín de todo político

Reconozco que no soy ninguna experta jugadora de cartas, pero en el Continental -juego con el que me he pasado horas de mi juventud- cuando te tocaba un comodín eras el rey del mambo. De pronto era más fácil formar las combinaciones que tocaran en esa partida. Y aunque es cierto que al bajar las cartas provocaba cierta envidia su sola presencia, era igualmente importante saber utilizarlo. Un comodín no es suficiente para ganar.

En la gestión de lo público, la bici es el comodín. Porque es la solución a muchos de los problemas a los que nos enfrentamos los ciudadanos en lo referente a economía, salud y política.

Desde el prisma económico, la bicicleta siempre ha sido el mejor medio de transporte, después del caminar. Tanto su inversión inicial como mantenimiento son infinitamente menores al del resto de medios privados y no requiere de combustible ni seguro.

En términos de salud, sus externalidades positivas afectan tanto a título individual como colectivo. Es bueno para la salud física y mental del que se desplaza en bici, pero también al conjunto de la sociedad, porque respeta el aire. Y esto que antes parecía ser una preocupación exclusiva del colectivo defensor del medioambiente, se ha convertido en un problema real, que afecta a las 450.000 personas que mueren al año en Europa de forma prematura por contaminación (...)

Lee el artículo completo (publicado el 22 de diciembre en Red de Ciudades por la Bicicleta)

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